La oración

by Alejandro Cifuentes-Lucic

Porque tu eres perfecto, Dios, y yo soy tan imperfecto, sentencio la voz, quebrando el silencio del crepúsculo que tenia de oscuridad el aislamiento, dejando un dolor vivo en los corazones de las almas perdidas y aprisionadas entre estos muros de piedra muerta. Después, el llanto, una desgarradora sucesión de sollozos y quejidos que se hicieron finalmente silencio agrietando el propio rigor del silencio. La oscuridad de esa atmosfera asfixiante vulnero la ultima oposición que la razón puede batallarse  a la soledad, y la sensación mas imperativa que es abandonarse a capitanear el rumbo del espíritu. Quizás los sollozos se hicieron anónimos en los individuos y sus celdas, pero nadie escucho nada, esa noche, en esos muros.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2011-12-12
18 de noviembre de 2011, modulo 01, a.h..

Fotografía: “A ti”.
Original de Chicho Valentino (España).
Usado con permiso del autor. Todos los derechos reservados ©.

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