Cuando el fuego se deshoja (ejercicio)

Cómo se escribe una historia oculta entre las escalinatas y las sombras, entre los edificios y los monumentos, en los ascensores y los estacionamientos, cuya vertiginosa naturaleza y traviesa envergadura, envoltura subterránea y exultante que quiere florecer más allá del subsuelo, surgiendo, brotando, respirando fuera, rugiente, incadescente, libre, bella e instintiva con todo ese amor atrapado y compelido a no morir, a nacer furibundo con una fuerza acariciante, trepidante, excitante capaz de derribar el mundo, sus estructuras, sus barreras, su destinación, su honda definición, su nombre, su estirpe, su fuego.

¿De qué modo se expresa el desasosiego, la ansiedad, el deseo en la hilera de segundos, horas y días que decretan los tiempos de verte y de no verte? Acaso es una conspiración de la desasistencia, de la complicidad, de las fuerzas en oposición, del cosmos maquillado de orden y concierto, de felicidad y perfección, impedir que cada noche un soplo de mi vuele hasta a ti, y así, desatado, inmune, invulnerable, te alcance, te hilvane, te traspase, te goce profundo hasta anidarse subrepticio en el fondo de tu alma inquieta e inquisidora de la esperanza de un despertar del todo diferente.

Esa noche, todo sucede a tientas. Me besa en la autopista y ya no tengo valentía alguna para volver a casa.

El fuego de tu amor se deshoja frente a mis ojos con la sensación de haber arribado a un punto preciso de no-retorno en esta historia de miradas y de abrazos secretos.

No queda otra señal que comprender el propio significado de tu mirada en mi vida y la implicancia exacta de mi existencia en tu corazón. Parece ser muy cierto que esta historia de amores y juramentos, de sacrificios y de entregas, construida desde el concilio de la casualidad, viene consagrada en la escritura más profunda e insondable de la causalidad de las cosas y el ritmo camelado de la respiración.

No queda otra opción que rendirse a la evidencia feroz que la mortalidad de este amor traspasará imperecedero el portal del tiempo y del espacio. La dimensión tranquila que mi vida ha visto afectada por la influencia y la marea de sus designios, no ofrece mayor explicación que una sola verdad: no estaba preparado, no me lo imaginé, ya nada será igual.

En esta hora incierta me pregunto si seré capaz de sobrevivir a este amor que vino a transformar la raíz más íntima de mi ser hasta convertirla en la promesa inacabada de una vida dentro de otra, espiral de una caracola bendecida por las olas que trajeron el fuego a estas costas de oscuridad y tristeza.

No es cierto que necesite las llamaradas de tu amor para ser feliz: necesito la luz que brota de tus ojos solo para medir el tráfago de mi existencia entre la incertidumbre y la temeridad. Escribo aquí la marca más honesta de mi punto de no-retorno.

Alejandro Cifuentes-Lucic © 2010 – Libro A

Photograph: “Flames” – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

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