Amar la distancia

A ti.

Doscientos años
esperando que tu boca
me alcance en un beso,
en una palabra,
en un ensalmo
que signifique todo,
nada menos,
que trascienda
la poderosa expresión de amar
que inofensiva duerme en la mía
y que significará decir adiós
en el instante culmen del silencio.

Si susurran tus labios
el dulce desliz de mi nombre
sobre la distancia que nos nubla,
con la suficiente evidencia
para aquel que escucha distraído
el viento norte,
me delatará
la eterna inquietud
del que espera esa carta
que no arriba,
no con el sonrojo
de hurgar en los buzones
de la ciudad
tras las palabras
que mudas
van deshojando sus alas.

Te podría decir
que hoy se desbocaron,
en un caudal prometedor,
todas mis ilusiones,
una constelación de esperanzas
que murieron suspendidas
en la equivocación,
en el desacierto,
totalmente varadas
en la sorpresa
de enamorase de tu voz
musitando grave las palabras
de la mendicidad,
de la distancia
que reza que amarse sobre las nubes
solo le está consentido a los poetas.

Amas la distancia
que hace morir
el efecto de mi voz
en los caseríos
de la luna negra,
en la pértiga que se hunde
en el abismo del océano
ya impedida de sobrevivir
a su impulso,
y que enmudece
ante la imposibilidad
de ser un irresoluto campeador,
un triste y gracioso soñador,
el que labra letras desleídas,
que la tinta más espesa
no podrá esbozar
para vencer
la distancia de amarte.

Quedo en la duda
si juego a deberte respuestas,
acaso las preguntas
que el antaño confesó
no susurrar.
No pierdas
la huella dibujada
en las estrellas,
en ella
yace un latido diferente.
El mío.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
El Imperio de la Migajas – 2011

@CifuentesLucic

Fotografía: “Adiós” – Original de Adriana Reid (México). Usado con permiso de la autora. Todos los derechos reservados ©.

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9 comentarios en “Amar la distancia

  1. Pingback: Los números de 2010 « Catalejo

  2. El viento susurra amor y besos perdidos en el tiempo y la distancia… 200 años son pocos de espera cuando el amor esta presente. Gracias, Alejandro por esa sensibilidad que nos compartes.

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  3. Amar en la distancia:

    Como se me imagina cuando duermes, en un sueño inquieto que no tiene de lo real el tacto, en un espacio imaginario del subconsciente, en una nebulosa que se mueve, se agita, siente lo que se añora sin palabras, con sábanas revueltas, envueltas en sudores y olores que compartí contigo y que para no olvidarte te sueño, no importa si fuiste de verdad o solo un sueño porque yo, todas las noches, te tengo.

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  4. He vivido doscientos años, para descubrir,
    que un beso siempre encierra una palabra.

    Que todos estos años, solo he esperado, solo he vivido, nada más y nada menos.

    Confieso, que he amado sin palabras, que he dormido el amor, buscaba el adiós en mi silencio.

    Mis cartas, nunca han salido de mis labios, se deshojan en buzones.

    Añoro bocas, que pronuncien mi nombre.

    Añoro, que las esperanzas me lleguen lejanas, quedas, que vengan de las estrellas, que no mueran, que si son equivocadas, se queden solo en suplicas de un aprendiz de poeta.

    Añoro que la luna, me de impulso para soñar, que me escuche, que envié mis olas, que me ayude a esperar… más tinta desparramada.

    Mi corazón, siempre se consume, en una constelación de respuestas, a la misma distancia de mis letras.

    Hoy te podría decir, que he esperado doscientos años,
    tan solo para leer “Amar la distancia”. Pero no sé, si me atrevo.

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  5. Que alegría debe sentir esa mujer que amas, que es capaz de provocar esos sentimientos en ti. De seguro no dejará que tus palabras mueran en la oscuridad de la indecisión. Para amar no nos sirve la cobardía.

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  6. “Distancia es tormento del que ama y refugio de quien sólo ve llover tras su ventana”. Oh, Marie, su texto debe ser grabado en piedra y colocarse a la entrada de una gran biblioteca universal, llena de libros de amor y de conocimiento. Discurro, dentro de mis evidentes limitaciones, que es el lugar más bello para algo tan magistralmente escrito por su mano. Gracias por agregar alas verdaderas a lo que he escrito. Le envío un abrazoTE!

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  7. Y… ¿cuántas cosas no escuchará el viento en susurros, que van de sur a norte? Bienaventurado quien al mirar las estrellas titilar, identifica, esa, la que es diferente en su latido y no lo pierde, lo atesora…

    Amarse sobre nubes termina con la caída de la primera tormenta. Distancia es tormento del que ama y refugio de quien sólo ve llover tras su ventana…

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