Oxido de ti

Piromona

A Mónica

Sentí
que tu rostro
se había petrificado
de arena,
hundiéndose
en una ocre
ventisca de olvido.

Lo sentí
alienándose
triste
y confuso,
atado a la infertil
sensación
de haber perdido
atrás
en el vivir,
en lo que es,
en lo debido,
el amor ígneo
de tus ojos húmedos,
enredados a fuego,
a la invertebrada
levedad
del universo,
molécula graciosa
que libre
libertaria
definió para tu nombre
el despertar
de mi corazón oxidado,
mi oxido de ti,
herrumbre liviana,
superficial,
suspendida en un suspiro
de profundas escrituras,
huella de hierro escarchado
que detiene mi caída,
sosteniéndome
con el aliento
de tus alas perladas.

Sentí
su batir alado
en el ánimo que me infunda
la declaración de amor
que me dejas
regalada
en el susurro almíbar
que se cuela,
suave
por el pulso
que origina
en cada beso,
el oxígeno que bebo de ti,
instante esculpido
en la rutina de mi cuerpo,
escapulario tatuado
de tu recuerdo,
bendición que llevo
esposada
en mis manos,
firme espera
de abrazarte
las vidas enteras
de esta sola vida,
todas las veces,
tantas veces.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2012
Libro: El albedo de la luna / 2013.
Escrito en noviembre de 2012 en un calabozo.

@CifuentesLucic

Fotografía: “Monita” – Original del autor. Todos los derechos reservados ©.

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