Extrañar

 

Extrañar lo que nunca se ha besado

¿Cómo se puede extrañar a alguien
que aún no has besado?

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2014

Vía @HistCotidianas & @cifuenteslucic

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Eres la fiebre

Desierto

Sé mi estrella fugaz
esta noche
y concédeme deseo,
se mi sed,
satisface mi agonía
con la húmeda virtud
de tus labios de fuego,
mientras el aroma de tu cuello
me tributa el vértigo imposible
de caer en las montañas de tu Luna,
y cavitar succión y descarga
en el paisaje lunar de tu cuerpo,
y descubrir el jengibre oculto
que
sudoroso
empala de tu Venus
cualquier ardiente deseo
indomable
irrefrenable.

No recurro a la virtud
para inmolarme en tus caderas,
cuando miran mi rostro encendido
como un solsticio desbocado,
y me convierto en esa audaz
penetración
que soslaya los atributos
de tu carne,
y se hace presa,
ultimada,
de tus sentidos,
de tu alma.

Eres la fiebre
que tortura mi carne,
eres la piel que bendigo
con los latidos
de mi simiente,
y eres la calma piadosa
en esa tormenta desenvuelta
que no reconoce de límites
ni de cuerpos,
cuando nos entregamos
a la provocación
de una sonrisa cómplice
que se hace relente
entre los dientes salados.

No termina en tu boca el beso
que promete una descarga
de muerte y renacimiento,
y como preámbulo serás quien devore
con tu lengua al depredador,
y quien siendo presa dominada,
sea también mi voraz alimento,
depravado.

Somos hijos del sexo
y padres del amor,
del rigor atado
en las alas
y en los ombligos,
de la trepanación de voluntades
dispuesta
abyecta
para la emboscada de tus caderas:
heme aquí condenado
a ser piedra dura
en tu río de espuma,
mi mirada de infierno,
tus ojos de cielo,

No existe una frontera
para el deseo,
contigo,
no olvides que cambié
mi melancolía por tu cuerpo,
para tatuarme de fiebre
para morir escarchado.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2013
Libro: El albedo de la luna / 2013

@CifuentesLucic

Publicado en Salto al Reverso / @saltoalreverso

Fotografía: “Desierto profundo” – Original del autor.

Sálvame

Soñé tu voz en un beso
y tu boca deshizo,
suave,
la necia inquina que apuñala,
que intriga con el sabor quedo de tu recuerdo,
ido.

Te nombro imposible,
te llamo ausencia,
exhausto en la zozobra,
sumiso en la marea,
sabiendo que me lloverá el deseo descalzo
hasta despertar en el trinar inquieto del amanecer.

No estarás allí,
vendrás en mi.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010

El imperio de las migajas – 2011

@cifuenteslucic

Fotografía: “Boya” – Original de Chicho Valentino (España). Usado con permiso del autor. Todos los derechos reservados ©.

Amar la distancia

A ti.

Doscientos años
esperando que tu boca
me alcance en un beso,
en una palabra,
en un ensalmo
que signifique todo,
nada menos,
que trascienda
la poderosa expresión de amar
que inofensiva duerme en la mía
y que significará decir adiós
en el instante culmen del silencio.

Si susurran tus labios
el dulce desliz de mi nombre
sobre la distancia que nos nubla,
con la suficiente evidencia
para aquel que escucha distraído
el viento norte,
me delatará
la eterna inquietud
del que espera esa carta
que no arriba,
no con el sonrojo
de hurgar en los buzones
de la ciudad
tras las palabras
que mudas
van deshojando sus alas.

Te podría decir
que hoy se desbocaron,
en un caudal prometedor,
todas mis ilusiones,
una constelación de esperanzas
que murieron suspendidas
en la equivocación,
en el desacierto,
totalmente varadas
en la sorpresa
de enamorase de tu voz
musitando grave las palabras
de la mendicidad,
de la distancia
que reza que amarse sobre las nubes
solo le está consentido a los poetas.

Amas la distancia
que hace morir
el efecto de mi voz
en los caseríos
de la luna negra,
en la pértiga que se hunde
en el abismo del océano
ya impedida de sobrevivir
a su impulso,
y que enmudece
ante la imposibilidad
de ser un irresoluto campeador,
un triste y gracioso soñador,
el que labra letras desleídas,
que la tinta más espesa
no podrá esbozar
para vencer
la distancia de amarte.

Quedo en la duda
si juego a deberte respuestas,
acaso las preguntas
que el antaño confesó
no susurrar.
No pierdas
la huella dibujada
en las estrellas,
en ella
yace un latido diferente.
El mío.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
El Imperio de la Migajas – 2011

@CifuentesLucic

Fotografía: “Adiós” – Original de Adriana Reid (México). Usado con permiso de la autora. Todos los derechos reservados ©.

El beso imperfecto

1

Ese beso imperfecto poseído ayer
en el rellano de una escalera,
mi dulce enhorabuena
-mientras el rocío del mar pulverizaba la orilla del mundo
con su insaciable sed de alcanzar las estrellas-,
es hoy el recuerdo tierno, perfecto, nuestro
de un beso profundo, fundamental
la raíz precisa de mi osadía.

2

Aquí junto a mi piel, tatuada,
la tuya me dejó una extrema confusión de humedad,
roces y aromas salvajes,
que ahora mudos se retuercen
en el placer de mis recuerdos.
La cruenta despedida,
el beso que destroza el momento hermoso,
la rememoración de los cuerpos y el sudor y el amor,
el mismo cielo, otra hora, hoy
la misma historia.

3

A mi poesía le falta tu rostro, lo sé.
Me lo dice la maestría que el tacto perdido de tus manos dejó en mi cuerpo,
y las profundas carencias que provocan en ti,
la ausencia de las mías por entre los hirsutos caminos de tu piel,
en ese sabor impreso en la memoria de los dedos y los labios,
esa profusa sensación que es tenerte así poseída en la insondable fruición,
suspendida entre mis brazos, anidada a mi regazo,
mía en el instante previo a desaparecer en la niebla de tus ojos.

4

He hecho un inventario de todas aquellas cosas profundas que quiero contigo,
y le faltan palabras al deseo que intento escribir en esta añoranza de tu nombre.

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010