Amarte a ti

¿Cómo escapar de ti,
si te hiciste
la savia que alimenta
mi deseo,
la niebla que
confunde la noche
y mi sueño,
el despertar
y la vida?
Me revuelco la vida
que pierdo
en el gozo de la muerte
y en el
fallo que divide,
de esta forma,
todo lo que amé,
sí,
como adivinando
una tragedia
o una tregua
o la sensación
de hallarse atrapado
en ti,
esperando tu abrazo
para sorber tus besos
en la eternidad
y desear, soñar,
implorar que te quedes
esta noche,
este día.

¿Qué hace tu hermoso rostro
dormido en la retina
de mis sueños,
en el silente
vaho de la luna creciente
que abruma las sombras,
huyendo de las promesas
del día
y de los versos secretos
de quienes hacen del amor
una locura?

Soy la vigilia
de una noche
que inicia
en la ausencia
de tu cuerpo
y que concluye
en la soledad
de las palabras calladas
por doquier.
Y aunque te persigo
en las sombras del tiempo,
la noche solo me deja disfrutar
del aroma de tu cuerpo enclaustrado
en mi memoria,
y así,
vaciado de sal, sudor,
besos y simiente,
creo inventar esta triste manera
que es vivir para amarse
preparando los ojos
cuando se abran,
parpadeen y descubran
que no hay nada más allá
de las palabras susurradas
sobre tus labios de mujer.

¿Puede el amor ser así de intenso,
como una devoción sin fin,
como un torrente
que sufre de muerte
natural en la luz
de tus ojos?
A veces siento que vives
en la punta
de mi lengua
y que mi sabor es el tuyo,
que tu saliva
es la culminación que alimenta
el deseo de mi boca,
o que mirando el cielo saturado de estrellas
por el acerado sol del atardecer,
me perdería en tu mirada,
sabiéndolo todo,
sabiendo que no amas
para deshacer el tiempo,
la distancia o la ausencia,
que solo amas porque la saciedad
del alma nunca muere.

Queda para mi
el instante perecedero del sabor
de tu cuerpo,
del sudor salvaje
y de las lágrimas mezcladas
con los besos
y las palabras de amor
que no se olvidan,
amarte a ti,
amarte así,
amarte en sí,
amarte
que se transforma
en todo.

Alejandro Cifuentes-Lucic © 2011
El Imperio de la Migajas – 2011

@CifuentesLucic

Photograph: “Lips” – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.

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El color de la lluvia

No dejo de verte prohibida en mis sueños.
No dejo de verte en realidad, así escondida,
inhibida en el rocío espeso del anochecer atezado en el desierto,
en el sombrío reflejo que inmaculado deja huella en la intolerable soledad de ti.

No soy nadie para que sueñes de mi amor:
siendo la delgada y sutil umbría de un sueño,
temo más que despiertes esta noche
y deba desaparecer en el olvido mucho antes que amanezca.

Abrumando pronto la despedida del amanecer,
la compañía insolente de este amante que no duerme,
huyo entre el eclipse silencioso que juega a esconderse
de la luz que fluye libre y materializada en este adiós.

Declaro recorrer el ignoto territorio de tu cuerpo
diluyéndome trocado en un reguero de fuego,
en un flujo salado que surge sacro desde mis entrañas,
indolente si se trata de sobrevivir esta deriva sin ti.

Si supieras de mis ojos, si suspirases de mi amor,
no tardarías una vida en resolver el breve enigma de mis palabras,
en verme fuera de esta trama de mentiras y verdades,
que sostiene mi nueva mirada del mundo y las estrellas.

¿Te dije que eres el tierno enredo de mi madeja,
la que no cesa de tejerse puntada a puntada
en los hilos gruesos e invisibles de mi vida?
¿Te dije que eres el color de la lluvia que sangra en mi interior?

Alejandro Cifuentes-Lucic © Catalejo 2010
El Color de la Lluvia – 2011 [Borrador]

Photograph: “One” – Original by Marijana Lucic (Kikinda, Serbia). Artwork used with permission.